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DIARIO DEPORTIVO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID

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27ª Jornada - Crónicas: AD Colmenar Viejo 1 - 1 Las Rozas CF (Temporada 2016/17)

Autor:
10-04-2017
Foto archivo: AD Colmenar Viejo
 
El primer equipo de la Agrupación no logró materializar la remontada pese a un gran segundo tiempo en la visita de Las Rozas UCJC al estadio Alberto Ruiz

 

Crónica /// AD Colmenar Viejo

Pocas crónicas ha encarado este cronista con el amargor con que le toca afrontar esta. ¿Fue un mal partido? No rotundo. ¿Fue un buen partido del Colmenar? al menos en su segunda parte sí, pero ocurre que el primer acto, por mucho que arrancó con brío acabó grisáceo. .

Ese primer acto, como decimos, arrancó con ilusión franjirroja. Sabedores de la importancia de la jornada, con cruces directos entre los otros aspirantes al cetro, el Colmenar supo saltar al césped manejando bien esa circunstancia que dan las grandes aspiraciones y centrándose en lo verdaderamente importante, cuanto dependía de él. Detalles. No habían pasado dos minutos cuando los locales ya habían probado fortuna con un disparo de Vivi desde el balcón del área que supuso ese primer "uy" de los domingos por la mañana, casi tan salivante como el olor a churros recién hechos. El Colmenar, pese a no estar todo lo fino que se ha mostrado capaz en otras ocasiones, acababa generando oportunidades de un modo u otro y el siguiente uy para la parroquia franjirrojas llegó al advertir Eric el incipiente desmarque de Anto a la espalda de la defensa roceña y poner el balón a favor de carrera del 21, quien cumplió todos los preceptos de camino al gol, pero cuyo disparo salió lamiendo la cepa del poste.

Enfrente, el conjunto azulón ni se inmutó ante estas ocasiones, y pronto comenzó a enseñar las garras especialmente a través del juego directo. Pablo se sacó de la manga la mejor parada de la mañana con un espectacular escorzo a remate desde dentro del área por parte visitante, y pocos minutos después llegaría el primer tanto del encuentro al decretar el señor colegiado penalti a favor de Las Rozas, en una jugada en la que el extremo visitante terminó de proclamarse peligro oficial del partido. El lanzamiento de la pena máxima acabó en las mallas y el Colmenar, sin terminar de estar mal, de repente se veía por detrás en el marcador, sin preguntarse quién le había robado el mes de abril, aunque con cierta tendencia a la melancolía en esta fase del encuentro. La música no terminaba de sonar sinfónica y los ataques colmenareños vivían a contratiempo, como sin terminar de encontrarse los músicos por más que Castillo, Jose Manuel y Maillo trataban de ejercer de ajustar el metrónomo.

El descanso trajo nuevos bríos para el equipo serrano. Y el Colmenar aumentó unos pocos bpms su propuesta. Y donde antes había síncopas con aromas de jazz, ahora había electricidad pura. De atrás (con Edu, Angulo, Eric y Ceve como bases de la jugada) hasta adelante (donde Vivi, Christian y Anto tiraban desmarques a los rivales y piropos a la diosa Fortuna) el Colmenar supo revolucionar el partido desde el prisma más interesante para sus -valga la redundancia- intereses: desde el juego puro y duro. Y en solo tres minutos ya se había visto un mejor fútbol franjirrojo que en la primera mitad. Y en solo tres minutos llegaba el gol del empate: tras una jugada en dirección a la meta rival, una gran presión convirtió lo que era un conato de contraataque visitante en un pase para Christian que volcado al ala oeste supero a su par con un pase a Vivi, quien aprovechó el bote del esférico para conectar una volea tan preciosa como precisa, que como bien dijo algún compañero suyo en el banquillo parecía nunca terminaba de caer a la red, pero lo hizo. Y de qué forma. Y tanto los miembros del banquillo como de la grada estallaron al 50 % en alegría y 50 % en esperanzas. Solo faltó una avioneta con una pancarta de "Ya es primavera en el Alberto Ruiz".

El gol tuvo un efecto liberador en el Colmenar que sustentado por un excelso Maillo y agitado por Jose Manuel y Vivi en la zona central movía el esférico de lateral a lateral tratando de descerrajar la sólida defensa de los visitantes, que en esta etapa del partido hubo de guardar la ropa y esperar para salir a nadar. En honor a los rivales, se hace necesario mencionar como pese a la evidente mejoría del conjunto local, estos se negaron a abandonarse a su suerte, y contestaban las acciones locales generando peligro en la portería del equipo anfitrión, en un partido vivido de poder a poder entre ambos conjuntos. Si en estas crónicas les insistimos cada semana en que no se fíen de los "a prioris" que sugiere la clasificación no es de manera casual.

Ya en la recta final, el Colmenar introdujo a Adri en el campo en sustitución de un Anto que había intentado por todos los caminos y veredas poner su grano de arena, y ya saben que el que hace todo lo que puede no está obligado a más.  Adri trató de agitar el avispero de un choque que había ido cambiando la dirección censal de ambos conjuntos desde la zona de tres cuartos hacia las áreas. Las Rozas decidió no solo salir a nadar, sino hacerlo con el cuchillo entre los dientes por si había cocodrilos, llegando a estampar un balón en la madera y obligando a Pablo a dejar una nueva tarjeta de presentación ante un remate desde dentro del área. Los minutos pasaban inexorablemente y la recta final trajo más sobresaltos en ambas áreas.

Para los visitantes, un voraz contraataque terminó con el punta rival encarando a Pablo, pero allí apareció Castillo exprimiéndose la última gota de energías para evitar el remate que hubiera podido suponer el mazazo definitivo, en una jugada de esas que a uno le ponen los pelos de punta al llegar su desenlace. Para los locales, la bala de la recámara llegó superado el minuto 92, la enésima combinación puso a todas las almas en pie al llegar el balón al área con Adri y Christian en el ajo, con una jugada plagada de rebotes y que nos agarró a todos por el estómago hasta el instante en que vimos como el portero rival abortaba toda situación de peligro y se llevaba al limbo unos pocos abrazos de gol.

Sonaron los tres silbatazos del señor colegiado. Y el punto supo no solo a poco, sino a amargo. Negarlo sería de necios. Y no es ese el estilo de este vestuario, ni el de negar la (me ahorro el taco) cruda realidad. No. La realidad se asume. Y en términos deportivos, se trabaja y se compite desde ella. Y parte de esa realidad es que en la segunda parte el equipo volvió a tener brillo en los ojos y temperatura en la sangre. A sentir cada jugada dándose cuenta de que esto se acaba y no se sabe qué jugada será la definitiva. Y ese brillo en los ojos, esa temperatura en la sangre no son ingredientes suficientes pero sin duda son imprescindibles, para alcanzar las cotas más altas. Con esos componentes no basta. Pero sin ellos, sería imposible.

Eso no fue lo único que se ganó ayer. Pero seguramente sí fue lo más importante.

Jugaron: Pablo, Ceve, Eric, Angulo, Edu, Castillo, Maillo, Jose Manuel, Vivi, Christian y Anto (Adri)

Ajax Spinner